Oviedo en la solapa ¿Sabes cómo se iba a Madrid a mediados del siglo XIX?

En Diligencia.

La duración del trayecto eran unas 60 horas. Llevaban viajeros y también hacian el servicio de correos. Comenzaron a funcionar como transporte regular en 1847 dos o tres veces a la semana, ampliandose el servicio, por el aumento de la demanda a tres a partir de 1849 y entre 1850 y 60 el servicio pasó a ser diario. El aforo era de unos 24 pasajeros y el precio, 160 ptas, 120 y 90, según se fuese en berlina, en el interior o en la baca respectivamente. Por ello era utilizado por pasajeros de «alto poder adquisitivo».
Las primeras paradas de las diligencias en Oviedo estaban en la plaza de la Catedral y en la Corrada del Obispo. Avanzando el tiempo aparecieron otras en Campomanes y Santa Susana, por la facilidad de comunicar Oviedo con León y Galicia. En la Puerta Nueva existió una posada llamada la Capitana, por estar ubicada al lado de una fuente que llevaba ese mismo nombre, donde además podían calmar la sed las caballerías pues disponía de un abrevadero.

También había diligencias que hacían trayectos dentro de la provincia y las que iban de Oviedo a Gijon y Avilés en verano tenían afluencia de pasajeros que se desplazaban a disfrutar de la playa. A partir de 1850 comenzó la moda de «veranear» siguiendo la costumbre de la Emperatriz Eugenia de Montijo (esposa de Napoleón III) que se desplazaba desde París a Biarriz.
Como siempre la «yet set» marca tendencia.

Fuente:(Caminos viajeros de Asturias. editado por ALSA)